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Suiza, país de festivales

El mundo tiene una imagen estereotipada de Suiza: un paraíso fiscal, un lugar tranquilo donde nunca pasa nada, con paisajes de postal que incluyen vacas frisonas, donde se come mucho chocolate y se fabrican relojes caros. Esto último es cierto y lo del chocolate, también. Sin embargo, la confederación helvética dejó hace mucho de ser un paraíso fiscal; las vacas frisonas no son una raza autóctona, sino germano-holandesa y resulta que Suiza es el país europeo con mayor número de festivales al año. De tranquilo, nada. Veamos por qué.

Zúrich, San Galo, Neuchâtel, Zermatt, Locarno con el Moon & Stars o Nyon y su famoso Paléo son solo algunos de los festivales de música –57 en total– que se celebran en Suiza, la mayoría de ellos al aire libre. Aunque muchos se celebran en verano, tienen lugar durante las cuatro estaciones del año y abarcan todo tipo de géneros: pop-rock, hip-hop, jazz, soul, electrónica, clásica, etc. Sin embargo, la música no es la única expresión artística que Suiza recibe con los brazos abiertos. El cine, el teatro, la literatura y la fotografía tienen también su lugar en un completísimo calendario anual de festivales, en su mayoría aptos para todos los públicos. La música es, sin embargo, la que atrae a un número mayor de visitantes, así que empecemos por ahí.

Los festivales de música más destacados

Sin lugar a dudas, uno de los más veteranos y el que ha visto a más estrellas desde su primera edición en verano de 1967 es el Montreux Jazz Festival, a orillas del lago Leman, en la riviera suiza. Es para muchos un evento imperdible por la calidad y cantidad de intérpretes que han pasado por sus escenarios desde las actuaciones de Charles Lloyd o Keith Jarret en su año inaugural: Ella Fitzgerald, Carlos Santana, Aretha Franklin, Nina Simone, Marvin Gaye, Miles Davis, Quincy Jones, David Bowie, Prince, Deep Purple, Elton John, Sting… La lista es larga. A la edición de 2022 acudieron más de 250.000 personas, no solo para disfrutar de los grandes conciertos, sino también de la cantidad de eventos (talleres, sesiones de clubbing) y actuaciones gratis que tienen lugar en espacios y escenarios repartidos por el centro de la ciudad e incluso en barcos. El próximo verano pisarán el auditorio Stravinski –el escenario principal del Montreux Jazz Festival– clásicos incombustibles de la talla de Bob Dylan y voces impecables como la de Janelle Monáe, entre otras muchas estrellas.

También en verano tiene lugar el festival de música tecno por excelencia, que atrae a cerca de un millón de personas para bailar sin parar durante un fin de semana en un recorrido de 24 kilómetros por las calles que rodean el lago de Zúrich: es la Street Parade. Las más de 30 coloridas carrozas con música de DJ’s a todo volumen unidas a la gente que baila a su alrededor –muchos disfrazados– componen una caravana absolutamente festiva que pretende ser una demostración de amor, paz, libertad, generosidad y tolerancia. 

Para seguir rompiendo estereotipos de contención helvética, resulta que los suizos son muy aficionados a los bailes caribeños y por eso, a principios de verano, en pleno centro de Zúrich tiene lugar Caliente, el mayor festival latino de Europa. A la última edición acudieron 30.000 personas para disfrutar de tres días de baile, comida callejera y actuaciones de bandas latinas de renombre. Caliente tiene ediciones internacionales en la Habana, Bangkok, Miami, Río de Janeiro, Ibiza y la República dominicana. En Suiza, además, se celebran ediciones menores en Berna, Baden y Arosa. Desde samba hasta rock latino, pasando por salsa, cumbia, bachata, merengue y reguetón, tienen cabida todos los ritmos y cualquiera de ellos consigue que el público mueva los pies (y las caderas) en un festival que además de la música celebra la cultura y la gastronomía latinoamericanas.

Festivales en pantalla grande

El séptimo arte también tiene sus festivales en Suiza. Desde 2005 cada año, durante once días de otoño, Zúrich se convierte en una meca del cine con motivo del Zurich Film Festival. Este certamen ofrece al numeroso público asistente el estreno de nuevas películas y la oportunidad de ver en directo a famosos actores y cineastas que compiten para llevarse el “Ojo dorado” (Goldene Auge), el máximo galardón.

El ZFF, que pretende destacar el cine de habla alemana, invita además a un país cada año para programar sus películas más novedosas pero también las más populares. Además, fuera de concurso presenta películas comerciales mucho antes de su distribución en salas, así como documentales, cortometrajes y películas animadas. De forma paralela tienen lugar talleres relacionados con el cine, charlas con estrellas y realizadores, foros, premières y otras actividades; un variado programa que ofrece la oportunidad a los amantes del cine de ver a sus actores favoritos y fotografiarse con ellos más allá de la alfombra verde que se despliega en Sechseläutenplatz.

El Zurich Film Festival está hermanado con el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que tiene lugar una semana antes, por lo que las estrellas que van a uno suelen acudir también al otro.

En el otro extremo de Suiza, en el cantón del Tesino, existe otro festival bastante más antiguo que el de Zúrich y orientado hacia el cine de autor, que en sus 75 años de historia ha conseguido situarse entre los más destacados del mundo: es el Festival de cine de Locarno. La pintoresca Piazza Grande de esta localidad se transforma en una inmensa sala de cine al aire libre con una pantalla de dimensiones colosales para dar cabida a los miles de aficionados al séptimo arte y representantes de la industria que se dan cita en esta pequeña población, situada entre los Alpes y la orilla suiza del lago Maggiore. Su “Pardo d’oro”, galardón en forma de felino, está entre los premios más importantes del cine de autor. La audiencia que se reúne cada noche en la plaza mayor (con capacidad para hasta 8.000 espectadores) tiene la oportunidad de conocer al director y al cuadro actoral de la película que se vaya a proyectar, pues son ellos mismos quienes se encargan de presentarla. La programación del Festival de cine de Locarno incluye proyecciones de prestigio, muchas de ellas estrenos mundiales y europeos.

La Piazza Grande de Locarno, durante el festival de cine de esta ciudad. Locarno Festival Piazza Grande
La Piazza Grande de Locarno @Locarno Festival

Literatura de altos vuelos

El mundo literario tampoco se queda corto en cuanto a eventos. Todo el mundo sabe que la Feria del libro de Frankfurt –la más importante de Europa y una de las mayores del mundo en cuanto a volumen de compra y venta de derechos literarios– invita cada año a un país para que dé a conocer a sus autores en la esfera internacional. En 2022 el país invitado de honor fue España y por los pasillos y escenarios de la feria pasaron más de 200 autores y autoras españoles. Lo que ya no es tan conocido es que un reducido grupo de ellos se reúne días después en un pequeño pueblo suizo: Zofingen.

En un entorno mucho más relajado y en absoluto comercial, el público tiene la oportunidad de escuchar y charlar con estos profesionales de la literatura en unas jornadas que tienen lugar cada año, poco después de la feria: las Literaturtage Zofingen

Se trata de un fin de semana de intercambio en el que público y autores comparten mesa durante las pausas de los eventos, por lo que los asistentes tienen la oportunidad de conocer de primera mano las distintas facetas de la obra, personalidad y país de los invitados. En 2023 el país invitado a la Frankfurter Buchmesse es Eslovenia, y de esta nacionalidad serán los autores y autoras que acudan a Zofingen.

Otro festival que atrae a literatos de fama internacional es el Zurich Literature Festival, que se celebra a mediados de julio en un entorno idílico: el antiguo jardín botánico de la ciudad. Allí, bajo árboles centenarios, escritores y escritoras son entrevistados en un tono informal por profesionales de renombre. Cada evento termina con una firma de libros, lo que permite a los lectores acercarse a sus autores favoritos. Las distintas lecturas, charlas y entrevistas se realizan al caer el sol, y con la llegada de la noche el ambiente se vuelve más mágico si cabe. Quizá por eso las entradas se agotan tan rápido, a pesar de que el festival se puede seguir también en streaming.

Si el tiempo no acompaña, los eventos se trasladan a la sala Kaufleuten, un antiguo teatro situado a pocos metros del antiguo jardín botánico. El certamen, de una semana de duración, se cierra con el espectáculo de variedades Words on Stage, con una selección de los artistas de cabaret, hip-hop y performers más interesantes del mundo germanohablante.

El antiguo jardín botánico durante el Zurich Literature Festival Zurich
El antiguo jardín botánico durante el Zurich Literature Festival ©Livio Baumgartner

Dos meses antes, en primavera y en la población de Solothurn tiene lugar el festival literario multilingüe más importante de Suiza: Solothurner Literaturtage. Más de 70 profesionales de la escritura y la traducción suizos e internacionales acuden a presentar sus nuevas obras. Además de las clásicas lecturas, el programa de las jornadas incluye debates, mesas redondas, charlas y talleres, así como formatos más lúdicos. Este certamen incluye también las Jornadas de Literatura Juvenil e Infantil (en alemán, JuKiLi), en las que autores e ilustradores suizos de libros infantiles y juveniles presentan sus obras en forma de lecturas y talleres dirigidos a escolares. En el marco de las Solothurner Literaturtage tiene lugar asimismo la entrega de los premios nacionales de Literatura.

También en primavera se celebra un festival en el que el cómic es el gran protagonista. Se trata del Fumetto Comic Festival de Lucerna, que reúne durante nueve días a los mejores ilustradores de cómic del mundo y a los nuevos talentos del mundillo para presentar sus trabajos, repartidos en más de 50 exposiciones. Su programa, que atrae a 50.000 visitantes cada año, se complementa con lecturas, talleres, actuaciones, proyección de películas y fiestas.

Fumetto, fundado en 1992, ha pasado de ser un pequeño evento regional dirigido a jóvenes y estudiantes de arte a convertirse en uno de los festivales internacionales más importantes de Europa de este género. Hoy es una de las plataformas más relevantes para la expresión artística a través de disciplinas como el dibujo, la ilustración, las artes plásticas y gráficas y la animación.

Artes escénicas para todos los públicos

Los escenarios también tienen cabida en el calendario suizo de festivales. En Lausana, por ejemplo, tiene lugar uno muy especial por innovador, urbano y poco convencional: el Festival de la Cité, que se caracteriza por una variedad artística singular en un ambiente cálido y festivo en el que se vuelca toda la ciudad. Y lo mejor de todo: es gratuito. Rincones del parque Mon-Repos y del casco antiguo de Lausana sirven de escenario a múltiples propuestas en directo de teatro, danza, música, circo y arte callejero, dirigidas a residentes y turistas de todas las edades.

El festival se concibe como un vínculo entre la improvisación, el arte, la cultura urbana y la sociedad, pues el hecho de que sea para todos los públicos permite llegar a un gran número de espectadores (más de 100.000 en la última edición), atraídos por la originalidad y calidad de las propuestas recogidas en su programa. En seis días tienen lugar más de 80 actuaciones de casi medio centenar de artistas en 19 escenarios distintos. Repito: gratis.

En el otro extremo –el de pago– se encuentra el Theater Spektakel de Zúrich. Fundado en 1980 como un encuentro de grupos de teatro independiente, enseguida evolucionó hacia un evento cultural internacional y hoy es uno de los festivales de artes escénicas contemporáneas más importantes de Europa. Cada año, sus directores invitan a cerca de 40 personas y compañías de todo el mundo cuyas creaciones se caracterizan por su independencia formal, su carácter innovador y su ambición artística. 

El festival dura 18 días y tiene lugar en el Landiwiese, una enorme explanada en la orilla oeste del lago de Zúrich. Con una calidad artística indiscutible y una programación coherente, en la que tienen cabida compañías de teatro y danza procedentes de todo el mundo, el Zürcher Theater Spektakel alberga escenarios de tamaño y capacidad distintos. Si bien el acceso al recinto es gratuito, los espectáculos son en su mayoría de pago y los tickets se agotan en cuestión de días. Sin embargo, también hay actuaciones gratuitas a cielo abierto y la oferta gastronómica alrededor atrae a un público muy diverso a este evento, que marca el final del verano.
Aún hay otro festival que, por sus características, atrae a un público muy selectivo: hablamos de Figura, que tiene lugar en los teatros y calles de las poblaciones de Baden y Wettingen, a veinte minutos de Zúrich. Se trata de una bienal de teatro de imágenes, objetos y marionetas que se celebró por primera vez en 1994 y que presenta puestas en escena nacionales y extranjeras. Durante cinco días, a principios de verano, los asistentes pueden disfrutar de un programa de teatro callejero y títeres y acercarse un poco más a esta disciplina artística tan mágica.

Bieler Fototage, para los amantes de la fotografía

Los aficionados a la imagen también tienen su cita especial. Desde 1997, las jornadas fotográficas de Biel/Bienne o Bieler Fototage conforman el único festival suizo de fotografía contemporánea. Cada año se presentan las obras de veintitantos profesionales de Suiza y del resto del mundo en exposiciones que se organizan tanto en los lugares más populares de la ciudad como en sus rincones menos frecuentados. 

De manera paralela se celebran eventos y actividades dirigidos tanto a los amantes de la fotografía como a quienes quieran iniciarse en ella: talleres, visitas guiadas a las exposiciones o el concurso fotográfico «Foto Safari». Desde 2020, el sitio web del evento refuerza el eco del festival ofreciendo la exhibición digital de las imágenes expuestas, lo que las hace accesibles a un público mucho más amplio.

Un festival con mucha luz

Para terminar, hablaremos de un festival que tiene lugar en diciembre, en plena locura prenavideña, en las calles de Lausana: el Lausanne Lumières. El porqué de este evento se remonta a 2012, cuando la ciudad y sus comercios decidieron unir fuerzas para llevar a la gente a la calle a hacer sus compras navideñas, en lugar de que las hicieran online. 

Para ello decidieron decorar las calles con instalaciones lumínicas que cada año superaban su espectacularidad. Las luces navideñas de toda la vida adquirieron en Lausana otro nivel, uno en el que la creatividad y la capacidad de asombrar al público primaban sobre la tradición.

Tras ocho ediciones sucesivas con instalaciones luminosas, la edición de 2020 marcó un cambio de rumbo hacia un formato más sostenible: la proyección. Desde entonces, durante el mes de diciembre y a partir de las 18:30 h, sobre varios edificios emblemáticos de Lausana se proyectan obras lumínicas colosales, desarrolladas exclusivamente para el festival Lumières por artistas de enorme talento. 

Tras todo lo dicho, es probable que Suiza no pierda su fama de lugar tranquilo, pero queda demostrado que algo se mueve.

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