Suiza: noticias, información y reportajes

Diario digital de actualidad sobre política, economía, sociedad, cultura y deportes del país helvético.

ActualidadEntrevistasSociedad

“La prevención de la violencia de género debe comenzar con la educación”

Desde hace más de dos años, Maria Mondaca dirige la Mädchenhaus de Zúrich, una casa de acogida para chicas adolescentes de entre 14 y 20 años víctimas de violencia. Hablamos con ella sobre violencia doméstica, un problema relevante en Suiza, con más de 21.000 casos registrados en 2024

Fundada en 1994, la Mädchenhaus Zürich ofrece a las adolescentes víctimas de violencia un refugio temporal para afrontar una situación de crisis; por ello la admisión en la casa, cuya ubicación es secreta, no pasa por tediosos procesos burocráticos. Las jóvenes que llegan han sido amenazadas, golpeadas, insultadas, encarceladas o maltratadas de otro modo, y no saben qué hacer. En esta casa encuentran el tiempo y espacio necesarios para lidiar con su situación mientras siguen con su formación, la clave para un futuro mejor.

La violencia doméstica, que incluye múltiples formas (física, psicológica, económica y sexual), afecta en un porcentaje altísimo a mujeres, aunque también a algunos hombres y a muchos menores. Hablamos de ello con Maria Mondaca, directora de la Mädchenhaus Zürich.

P: Las estadísticas oficiales muestran que alrededor del 40 % de los delitos registrados por la policía en Suiza ocurren en el ámbito doméstico. Desde su experiencia, ¿qué nos dicen estas cifras y qué aspectos quedan fuera de ellas?

R: La violencia doméstica es un tema muy importante, y los delitos penales registrados en este contexto probablemente no reflejan todos los casos existentes. Dar el paso de buscar ayuda como víctima es algo enorme. A menudo está acompañado de mucha vergüenza y sentimientos de culpa, especialmente cuando hay niños involucrados. La violencia se acepta como algo “normal” hasta que ya no se puede más. Desde mi punto de vista, la cifra oculta de personas afectadas es probablemente muy alta.

P: Dado que las estadísticas oficiales solo recogen los casos denunciados, ¿qué formas de violencia doméstica o de género permanecen, en su opinión, especialmente invisibles?

R: Creo que, sobre todo en el caso de la violencia sexualizada, la cifra real es mucho más alta de lo que indican los datos. Este tipo de violencia está especialmente cargado de vergüenza y a menudo permanece invisible.

P: Dentro de los delitos cometidos en el ámbito doméstico, alrededor del 70 % de las víctimas son mujeres; el 30 % restante corresponde principalmente a menores y hombres.(1) ¿Qué papel juegan el respeto y la igualdad de trato en la prevención de la violencia doméstica?

R: Pienso que, en una sociedad patriarcal, es difícil desprenderse de los patrones aprendidos vinculados a la identidad de género o explorar otros caminos. El género masculino vive con una asimetría de poder que le resulta favorable. Relacionarse de igual a igual, independientemente del género de la otra persona, es una condición indispensable cuando hablamos de igualdad. Eso significa que la prevención debe comenzar, por ejemplo, con la educación. Además, debe quedar claro que la violencia no es una forma válida de resolver conflictos ni de gestionar la pérdida de control. Una comunicación no violenta es imprescindible.

(1) Ese 30 % incluye violencia entre parejas del mismo sexo o de la mujer sobre el hombre, y también casos en que las agresiones se producen en el seno familiar pero no por motivos de género específicos, como en el caso de los menores.

P: ¿Entonces considera necesario replantear el enfoque educativo y formativo para reforzar la conciencia social en la lucha contra la violencia doméstica y de género?

R: Sí, creo que el aprendizaje social está estrechamente relacionado con la educación y con las oportunidades educativas. Desde mi punto de vista, sería necesario abordar con mayor intensidad en la escuela el tema de la convivencia social, incluida la reflexión sobre los roles de género. También qué significa la violencia, cómo surge y cómo podemos afrontarla.

P: Si sospechamos que alguien sufre violencia doméstica o de género —por ejemplo, al observar o escuchar insultos, amenazas o agresiones físicas—, ¿cómo podemos ayudar sin ponernos en peligro?

R: Creo que lo más importante es evaluar la situación. Pensar si es posible contar con el apoyo de alguien cercano y también preguntarse si uno mismo o una misma siente miedo. En caso de emergencia, llamar a la policía nunca es un error; a priori puede ser una fuente de asesoramiento.

P: ¿También en el caso de menores de edad? Los niños son especialmente vulnerables en contextos de violencia doméstica, ya que a menudo normalizan la violencia y guardan silencio por miedo o inseguridad. ¿Qué señales de posible maltrato deberíamos saber reconocer los adultos, aparte de las físicas? ¿Y cómo se debería actuar ante una sospecha?

R: Es una pregunta muy amplia. Además de las señales físicas derivadas de la violencia, síntomas como inseguridad, miedo, evitación del contacto, temblores o abandono pueden ser indicios. En nuestro trabajo es fundamental actuar siempre de forma participativa. Es decir, incluir a la niña en nuestras decisiones y no decidir nada a sus espaldas. Si ya han vivido violencia y se sienten indefensas, es importante devolverles el poder sobre sí mismas y sobre su propio cuerpo.

P:  Las cifras sobre violencia y abuso en relaciones de pareja entre jóvenes son preocupantes. ¿Qué comportamientos tempranos no se reconocen a menudo como violencia, aunque constituyan claras señales de alarma (“red flags”)?

R: Creo que muchas personas jóvenes viven sus relaciones de pareja tal como las conocen. Es decir, el número de jóvenes que primero sufren violencia doméstica por parte de sus progenitores y luego por parte de su pareja es alto. Desde mi punto de vista, señales claras son el control (del dinero, del teléfono móvil, de los contactos, etc.), querer saber siempre adónde va y con quién. Hacer comentarios negativos sobre la ropa de la pareja, por ejemplo, considerarla “demasiado sexy”.
También una postura rígida sobre qué tareas del hogar corresponden a cada género puede ser un indicio claro. Eso refleja una visión claramente patriarcal.

P: Usted es la directora de Mädchenhaus Zürich, el único centro de acogida especializado en Suiza para adolescentes afectadas por violencia doméstica o de género. ¿Cómo se financia la asociación Mädchenhaus? ¿Existen iniciativas para crear una red de casas similares en toda Suiza?

R: La Mädchenhaus se financia principalmente a través de un contrato de prestación de servicios con el cantón de Zúrich y mediante ayudas a las víctimas/asistencia social. Lo que ocurre es que no siempre es suficiente para costear todos los gastos diarios, por lo que recaudamos donaciones. Esto afecta especialmente a las jóvenes mayores de edad.

En cuanto a la segunda pregunta, una red de casas para chicas sería un sueño, pero falta voluntad política y el reconocimiento de que la violencia doméstica es un gran problema social que debería abordarse con mucha más intensidad, especialmente la violencia de género contra mujeres y otras personas FLINTA* (2).

(2) FLINTA* es un acrónimo en alemán que designa a mujeres (Frauen), Lesbianas, personas Inter, No binarias, Trans y Agénero, entre otras identidades adicionales, representadas por el asterisco al final del acrónimo. Se refiere a un grupo que engloba a todas las personas que sufren discriminación patriarcal debido a su identidad de género o a su expresión de género. (Nota de la Redacción).

P: Hay niñas y adolescentes ahí fuera que necesitan recibir un mensaje de forma clara: lo que viven en casa o en su relación no es “normal”, y existen personas e instituciones que pueden ayudarlas. ¿Cómo puede llegar mejor este mensaje a estas chicas?

R: Creo que es necesaria mucha labor de sensibilización en las escuelas, también sobre nuestra oferta. Tenemos un canal de TikTok donde abordamos estos temas y explicamos qué es la Mädchenhaus. Además, son importantes los centros juveniles y los espacios de encuentro para jóvenes. Las comunidades culturales y religiosas desempeñan, asimismo, un papel muy importante.

P: Para terminar: ¿qué ofertas gratuitas y confidenciales de apoyo y asesoramiento existen en Suiza, tanto para personas afectadas por violencia doméstica o de género como para personas que ejercen violencia (y quieren dejar de hacerlo) o temen ejercerla?

R: Existen muchas ofertas en Suiza. Por ejemplo, en la página web de Asistencia a las Víctimas (Opferhilfe Schweiz) se pueden encontrar servicios específicos por cantón (en varios idiomas). También hay asesoramiento para agresores, por ejemplo en Zúrich, en el Mannebüro.

Más información

Verein Mädchenhaus
Postfach 1073
8031 Zürich
Tel: 044/ 341 49 45

Esta entrevista se realizó con el apoyo de la Oficina Federal para la Igualdad entre Mujeres y Hombres de Suiza (EBG).


Descubre más desde Suiza: noticias, información y reportajes

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.