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La Fiesta Nacional de Suiza afronta su edición más calurosa: sequía y fuegos prohibidos

Este 1 de agosto, Suiza celebra su fiesta nacional entre restricciones. Buena parte de los cantones ha prohibido los fuegos artificiales y las tradicionales hogueras por una sequía histórica que ha elevado el riesgo de incendio forestal al nivel máximo en algunas zonas.

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La estampa de siempre, hogueras titilando en las cumbres y fuegos artificiales reflejados en los lagos, se queda este año en muchos lugares sin encender. Un país que celebra su unión con fuego se ve obligado, esta vez, a apagarlo.

Decoración de la fiesta nacional suiza con banderas y una vaca con la cruz de Suiza.
Banderas y motivos tradicionales decoran las celebraciones de la fiesta nacional en Suiza. © anncapictures

El pacto de 1291

La fiesta conmemora el nacimiento de Suiza. Según la tradición, a comienzos de agosto de 1291 tres territorios alpinos, Uri, Schwyz y Unterwalden, sellaron un pacto de ayuda mutua frente a la presión de los Habsburgo. La leyenda sitúa el juramento en el prado del Rütli, a orillas del lago de los Cuatro Cantones, hoy escenario de la ceremonia oficial.

Curiosamente, la fecha tiene más de símbolo que de dato: el 1 de agosto no se fijó como día fundacional hasta finales del siglo XIX, y no fue festivo oficial en toda Suiza hasta 1994.

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El verano más seco que se recuerda

Entre abril y finales de junio cayeron en Suiza unos 185 milímetros de lluvia, frente a los 362 habituales, según MeteoSchweiz. Apenas la mitad del agua esperada. Julio no ha corregido nada: el déficit sigue rondando el

El problema no es solo cuánta agua falta, sino cómo llega la que cae. Las tormentas breves descargan sobre un suelo endurecido y el agua resbala en lugar de filtrarse. Con esta sequedad, advierten las autoridades federales, una cerilla o la chispa de una barbacoa bastan para provocar un incendio.

El mapa nacional de peligro de incendio, actualizado por la Oficina Federal del Medio Ambiente (BAFU), lleva semanas teñido de rojo. Casi todo el territorio se asienta en el nivel de alerta 4 sobre 5, mientras que zonas críticas del Valais y del valle del Rin han alcanzado el nivel 5, el máximo posible. Bajo esta categoría de riesgo extremo, una simple chispa o el descuido en una barbacoa bastan para desatar un incendio forestal incontrolable.

Cartel de prohibición de fuego (Feuerverbot) y nivel de riesgo de incendio forestal de la BAFU, ubicado junto a una barbacoa de parque y un banco en un bosque de Suiza.
Cartel de prohibición de fuego (Feuerverbot) en un área recreativa de Suiza ante la alerta de la BAFU. | Foto: @noticias-suiza

Este año, el fuego no es el protagonista

Los veintiséis cantones han decretado severas restricciones que afectan de lleno a las fiestas del 1 de agosto, vetando, como mínimo, encender fuego en el bosque y sus alrededores debido al elevado riesgo de incendio forestal.

Regiones como Berna, Lucerna, Soleura o Turgovia encabezan las medidas más estrictas con un veto absoluto a la pirotecnia privada en todo su territorio, hasta el punto de que algunos distribuidores han cancelado la venta de fuegos artificiales al público. Basilea ha ido aún más lejos: elevó el riesgo de incendio a su nivel máximo y prohibió el 24 de julio cualquier tipo de fuego.

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En Zúrich y la mayoría de sus municipios también se prohíben la pirotecnia privada y las barbacoas de carbón, salvándose únicamente las parrillas de gas y eléctricas.

Las pocas excepciones quedan reservadas casi en exclusiva a los grandes espectáculos profesionales ya autorizados, casi siempre organizados sobre el agua y a una distancia de seguridad estricta respecto a la orilla.

Fuegos artificiales sobre la ciudad de Basilea durante la fiesta nacional suiza.
Fuegos artificiales iluminan el cielo de Basilea, junto al Rin, en una celebración nocturna. © deniz_b

Drones y pirotecnia fría: el plan B

Algunos municipios prefieren reinventar el espectáculo antes que renunciar a él. Riehen sustituye su fuego de altura por pirotecnia fría, que se dispara a ras de suelo. Davos ha programado un espectáculo de drones. Otros apuestan por luz y láser.

La gran incógnita es el «Fire on the Rocks», el castillo pirotécnico sobre las cataratas del Rin. Está anunciado para la noche del 31 de julio, hacia las 21:45, pero la Cancillería de Schaffhausen dejó su celebración condicionada al tiempo. Juega a su favor que es pirotecnia profesional lanzada sobre el agua. Conviene comprobar la decisión definitiva en la web del Rheinfall.

Vista aérea de las cataratas del Rin en Schaffhausen, Suiza.
Las cataratas del Rin, en Schaffhausen, escenario del gran castillo pirotécnico previsto para la víspera del 1 de agosto. © Michaela Rimáková

Así celebra cada ciudad

  • Zúrich renuncia a los fuegos oficiales. Empieza a las siete de la mañana con el repique de campanas y celebra el acto oficial a las 11:30, con Natalie Rickli como oradora.
  • Berna llena la plaza Federal todo el día desde las 11:30. 
  • Basilea concentra la fiesta la víspera, junto al Rin, con unas 100.000 personas. 
  • Ginebra monta la suya en el parque La Grange desde las tres de la tarde, con el consejero federal Beat Jans y una de las pocas hogueras que sobreviven este año, en recinto controlado.
  • Lausana se vuelca en Ouchy, con fuegos sobre el lago a las 21:45. 
  • Lucerna adelanta su celebración al 31 de julio.
  • La ceremonia central se celebra en el prado del Rütli, con el discurso del presidente de la Confederación, Guy Parmelin, bajo el lema Kleidersprachen. El acceso es gratuito, pero exige inscripción previa.
Farolillos de papel con la cruz suiza iluminados durante la fiesta nacional.
Los farolillos con la cruz suiza, una de las estampas nocturnas del 1 de agosto. © kernli

El desayuno en la granja, la tradición más apetecible

Unas 270 granjas de todo el país abren sus puertas esa mañana para el 1.-August-Brunch auf dem Bauernhof, una iniciativa de la Unión Suiza de Campesinos con más de treinta años a sus espaldas.

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Sirven un desayuno abundante con lo que producen ellas mismas: queso, pan trenzado, embutidos, mermeladas, leche recién ordeñada. Se come en mesas comunes, en el patio o el granero. La cita reúne cada año a unos 150.000 comensales, y este 1 de agosto cuatro consejeros federales se sentarán a esas mesas.

Mesa de desayuno campestre con productos locales durante el 1 de agosto en Suiza.
El desayuno en la granja, con productos de la propia explotación, es una de las tradiciones más arraigadas del 1 de agosto en Suiza. © Bernd Dittrich

Las plazas se agotan pronto: conviene reservar en tickets.schweizerbauern.ch.

Un símbolo que se come

El 1.-August-Weggen es un panecillo con una cruz marcada en la masa y una banderita suiza clavada encima. Aparece en todas las panaderías estos días y desaparece a la semana.

Tiene menos recorrido del que aparenta: lo inventó el gremio de panaderos suizos en 1959. Es el emblema nacional más fácil de conseguir y el único que puede comerse.

Panecillos del 1 de agosto con banderitas suizas sobre un mantel de cuadros.
El 1.-Augustweggen, el panecillo con banderita suiza típico de la fiesta nacional. © ejbartennl

Cuatro lenguas, una sola fiesta

En la Suiza alemana mandan las hogueras en las cimas, herederas de las señales de fuego que transmitían avisos de valle en valle y que recuerdan la expulsión de los bailíos extranjeros.

En la Romandía, los fuegos sobre los lagos y los cruceros por el Lemán. En el Tesino, las fuentes danzantes de Ascona y el risotto popular de Bellinzona.

Hay un gesto que iguala al país entero: a las ocho de la tarde repican a la vez las campanas de todas las iglesias de Suiza, en los cuatro idiomas y en los veintiséis cantones.

Qué comercios abren y cuáles cierran

Vista del casco antiguo de Zúrich junto al río Limmat, Suiza.
Zúrich, que este año renuncia a los fuegos artificiales oficiales por la sequía, celebra su acto central el 1 de agosto. © Tobias Reich

El 1 de agosto es el único festivo garantizado en toda Suiza y este año cae en sábado. Comercios, oficinas y bancos cierran, con el régimen de un domingo. Abren las tiendas de estaciones y aeropuertos, y algunas panaderías por la mañana.

El transporte público circula con horario de festivo, con refuerzos hacia los grandes eventos. Museos y restaurantes funcionan con normalidad.

En el fondo, la fiesta sigue intacta aunque el cielo se quede a oscuras. Porque lo que el 1 de agosto celebra no son los fuegos, sino lo que hay detrás de ellos: un puñado de valles que, hace más de siete siglos, decidieron unirse. Y eso no hay sequía que lo apague.


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